Cine fantástico, de terror y de ciencia ficción. Revista online - Scifiworld http://www.mobile.scifiworld.es Wed, 19 Dec 2018 16:17:16 +0100 Joomla! - Open Source Content Management es-es A PRÓPOSITO DE N. Episodio segundo http://www.mobile.scifiworld.es/cine/a-proposito-de-n-episodio-segundo.html http://www.mobile.scifiworld.es/cine/a-proposito-de-n-episodio-segundo.html A PRÓPOSITO DE N. Episodio segundo

"Se terminó la noción romántica de ver las películas solamente en la pantalla grande."

                                                                                                                       Ted Sarandos.

El encargado del departamento de contenidos en Netflix recuerda su primer acercamiento a la empresa, como un viaje a Marte. Lo que más le llamó la atención fue un cierto caos representado por infinidad de cajas distribuidas desordenadamente por todos lados. Lo que estaba viendo, y en ese momento no era consciente, era el objeto que hacía posible el envío de miles de dvds a millares de casas en Estados Unidos. Gracias a esas cajas, estaban manteniendo el negocio, uno que cambiaría drásticamente con la irrupción de Internet. Con el paso del tiempo el empresario cambió de actitud y empezó a apostar por la compañía. Se produjo un interesante proceso mental, pasó de la duda sobre su futuro laboral a creer en el proyecto de Reed Hastings, convirtiendo su decisión en acto de fe. Hoy en día ya sabemos qué es el streaming y cómo utilizarlo, pero en los días pioneros de la técnica digital debió ser complicado comprender el presente con vistas a un futuro incierto. El concepto de apuesta es vital ya no sólo en el mundo empresarial, sino en todo aquello que nos preocupa. El desafío a lo desconocido indica el camino, pero es uno peligroso. Lo mismo tendría que haber pensado Alfonso Cuarón cuando se alió con Netflix para sacar adelante su nuevo proyecto, Roma (2018). Algo tuvieron que ver para producir el film al creador mejicano. Es cierto que Cuarón no es el mismo que hace unos años, cuando empezaba a ser reconocido por películas como Y tu mamá también (2011) por ejemplo, pero qué duda cabe que su proyecto más reciente es uno personal, honesto y valiente. Un regreso, desde el altar industrial, a un cine más intimista, más pequeño, aunque como veremos, seguirá intentando romper con lo establecido o, por lo menos, con esa sensación rancia de acotar los géneros y las formas visuales. Roma podría calificarse de film contradictorio en un sentido técnico. Rodada en digital de 65 mm en blanco y negro, la sensación que uno tiene es que está contemplando, efectivamente, una película en blanco y negro pero una contemporánea. Al director no le interesa un blanco y negro referencial, más bien está abrazando un cromatismo moderno, alejándonos de una posible elegía de un tiempo perdido. También rompe con la concepción de la puesta en escena intimista, aunque existen momentos para la intimidad por supuesto, y también transforma el proceso identificativo entre el espectador y el personaje. En definitiva pequeños destellos de observación, o mejor dicho, recuerdos de un mundo.

                      

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Roma. Asalto a la inocencia.

 

Ese México nos parecía detestable, queríamos mostrar el otro México. El que conocemos, donde está la ignorancia, la deodez, la falta de educación, la miseria, […]. Mucho más que la intención de hacer películas, queríamos hablar de otra cosa y eso nos exigía implicarnos en temas políticos.

                                                                                          Felipe Cazals en Canoa (1975).

 

Roma nos cuenta los recuerdos de Alfonso Cuarón (su infancia en los años setenta del siglo pasado) y Canoa, describe un suceso del pretérito perteneciente a los sesenta (el linchamiento de cinco empleados universitarios y un campesino que los hospedó, en San Miguel Canoa). ¿Por qué elegir Canoa y no otra película mejicana, o mejor dicho, por qué no elegir a otro director azteca? No sólo Cuarón pero también podríamos citar a Iñárritu o Del Toro, cineastas de rabiosa actualidad, que consideran a Cazals como uno de sus maestros y sus films, piedras angulares de la filmografía universal. Cuando el prestigioso sello Criterion decidió sacar una nueva copia de Canoa, no lo dudaron ni por un segundo, tanto Guillermo como Alfonso aparecieron en los extras del DVD/Bluray, haciendo el primero una presentación de la película y el segundo una masterclass con el maestro. Los relatos de Roma y Canoa están relacionados con un año y no es el de la producción de sus respectivos trabajos: 1968. El 14 de Septiembre de ese año se produjo el linchamiento y, solamente 18 días después, el 2 de Octubre, se produjo la masacre de Tlatelolco en la Plaza de las tres culturas de la capital mexicana. Tres años después, sucederá otra masacre, la del Corpus Christi o llamada el Halconazo, en el D.F. de la cual Cuarón tomará buena nota.

 

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La violencia imbrica la estructura de las dos películas pero con diferente ímpetu narrativo. Para una supone su eje vertebrador (Canoa), y por tanto su mostración directa de los hechos, y para la otra (Roma), es una nota a pie de su diégesis, y por tanto tiene más de demostración  elusiva. De hecho existen dos planos que se comunican entre ambas ficciones, uniéndose en ese “metadiscurso” sobre la potestad de la violencia y su control. Coinciden en dos momentos intensos de ambos relatos. En Canoa, un personaje se acerca a cámara portando un hacha, posicionándose en plano detalle al espectador y en Roma, es una pistola ubicada en la misma posición y mostrándose de igual manera al testigo de la narración. Resonancias formales que se nutren de un mismo contenido para posicionar su denuncia sobre un mismo tiempo. Lo expresa mejor Cazals cuando revisitó su film en los institutos, mostrándolo a los jóvenes. Éstos al finalizar las proyecciones se mostraban descreídos, porque no pensaban que este tipo de cosas pasaba en su país y, porque pensaban que era algo impensable que se les hiciese a jóvenes como ellos: “luego entonces la película si educa. El cine es mucho más cabrón de lo que parece y para eso está hecho.” Si nos quedásemos con las palabras del veterano director mexicano, tendríamos al principio la construcción de una denuncia y al final, su análisis. Pues bien, Roma denuncia y analiza pero de una manera marginal. Es por esa razón que sus mecanismos de contestación no sean tan directos  como los de Canoa y prefieren perderse en los detalles (los íntimos y los sociales).

Dado que la película de Cuarón es una rodada cronológicamente, es importante fijarse en su comienzo mismo. La génesis del relato es una apuesta por un discurso lateral de los hechos. Arranca con un primer plano de unas baldosas en el suelo. La imagen por lógica sería la que protagonizará el susodicho plano, que lo es, pero lo prioritario está construido bajo otro punto de vista, el sonoro, por tanto nos encontraremos con un proceso curioso y tremendamente difuso como es el de la auricularización, estableciéndose la ficción bajo los parámetros del fuera de campo cinematográfico. Escuchamos como el agua se vierte sobre la superficie y después oímos una frotación. Emerge el milagro. La superficie de baldosas es una opaca pero con la invasión del agua, se vuelve diáfana y se conforma una especie de marco por donde vemos reflejado un avión que pasa de un lado a otro.

 

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Las sucesivas incorporaciones del líquido y el posterior fregado del suelo con esas burbujitas del jabón Roma, típico de la época, harán desaparecer y regresar la imagen, convirtiendo la puesta en escena en algo que pareciese nacido del azar creativo. Nada más lejos de la realidad. Stéphane Mallarmé (1842-1898) lo explicó muy bien bajo un título de un poemario suyo: “Un golpe de dados jamás abolirá el azar”. La opción escogida por el director para “celebrar la noción de espacio y respetar el tiempo que fluye en su interior” se conseguirá con el movimiento panorámico pivotando sobre el mismo eje de la cámara, en dos movimientos (de derecha a izquierda y viceversa), pareciendo la única solución posible para esperar que ocurra algo y la cámara lo capte. Es decir, para que los personajes dejen de actuar y simplemente existan en ese tiempo concreto, sustraído del recuerdo. Y no convendría olvidarnos de ese avión. Su presencia, ya no sólo al principio, sino durante y en al final de la historia nos conducirá a un interesante símil. Es algo lejano, perdido en las nubes, carente de protagonismo social y político en la historia pero puede ser al mismo tiempo, testigo excepcional de los hechos debido a su distancia. Además formalmente, el movimiento del avión es uno que después imitará el movimiento panorámico de la cámara ya descrito. Después de visionar la película, uno tiene la sensación, escribiendo sobre ella, de que esa aeronave bien podría ser la personificación de la protagonista, Cleo (Yalitza Aparicio), ya que aparece cuando está ella y además, sobre la misma recaerá también ese mismo movimiento oscilatorio con todo lo que la irá sucediendo y con todo lo que será testigo. No existe la duda al respecto, nos encontramos ante la construcción de una mirada, la de Cleo. Es el primer personaje en aparecer despertando, literalmente, a la casa y a sus habitantes, convirtiéndose sencillamente en nuestra guía narrativa.

 

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A través de sus ojos miraremos el mosaico de un país donde la familia será el punto de partida para hablar de la perversa relación entre raza, clase y sexo, enquistados social y políticamente. Cuarón delega sobre ese punto de vista, al que no pertenece pero al que se somete para confeccionar su homenaje a la inocencia, ya no sólo de un personaje sino de sus gentes, realizándolo sutilmente pero al mismo tiempo, disfrazándolo de una verosimilitud maliciosa. Todos los planos generales en exteriores, salvo aquellos acontecidos en el interior de la finca, o más concretamente en sus límites, aportan el contexto político a través de un milimétrico atrezzo en forma de carteles publicitarios por las calles. Los del presidente electo Luis Echeverría son un buen ejemplo. De alguna manera, “lo político”, busca su protagonismo en la narración En la finca de la familia, la relación humana es tan potentemente estratificada, que es impensable la presencia política. Es un lugar que nos remite al anacronismo. Pareciese un señorío feudal, donde los nobles van a cazar y divertirse, y es donde mejor se ejemplifica la relación clasista de sus miembros. Cuando Cleo cambia de ambiente y deja a la familia, baja por una escalera que la conduce a otro espacio, a uno rodeada de los suyos. Por lo tanto, ya no sólo se establecen muros entre los seres humanos sino tan bien se edifican fronteras geográficas, denotando que la distancia escénica es psíquica y física al mismo tiempo, negando cualquier relación paritaria, y haciéndonos recordar al Renoir de La Regla del juego (1939), cuando posiciona a sus personajes en diferentes ambientes bajo un mismo techo. Y si bien es cierto que también esto pasaba en la casa de la colonia Roma, donde las dos trabajadoras domésticas nos regalaban una cariñosa privacidad, a la hora de hacer sus ejercicios gimnásticos o al intercambiar sus chismes, separadas del resto de la vivienda y de sus habitantes, el director  nos deja entrever en esos retazos de cotidianidad la posibilidad de una alianza, la edificación de una esperanza, aunque sea una marginal: la mano del niño más pequeño posándose sobre el hombro de Cleo y ésta agradeciéndole, rozándolo cariñosamente cuando toda la familia está absorta viendo la televisión.

 

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Existe otra diferencia sustancial entre los dos únicos escenarios protagónicos de la historia, donde conviene resaltar el componente de género. En la finca, la presencia del hombre es notoria, o diríamos que la femenina es bastante conformista, mientras que en la casa es casi ausente. Es más, Cuarón nos presenta a su padre, descuartizado hitchcockianamente en planos detalle y primeros planos. La figura del hombre en  la finca es más protagónica, son los garantes de la acción, los que pueden ejercer la violencia y aparecen disparando o intentando aprovecharse de alguna de sus habitantes y también son los primeros en caer en las garras de Baco, mostrándose un irónico cruce entre fortaleza y debilidad. La ridícula aparición de las armas, disparando a la nada (otra vez la figura del off cinematográfico) pudiese presagiar el advenimiento de la violencia, pero ya hemos sido testigos de otro aviso, en forma de terremoto, cuando Cleo está en el Hospital y se produce el temblor. Es un vaticinio narrativo de algo que hará transformar al personaje, se va a convertir en madre, aunque el plano con los cascotes sobre una incubadora de un bebé prematuro no auguran nada bueno al respecto, y también se cierne sobre el panorama político una mutación. Atrás dejaremos los bulliciosos planos generales de la gente disfrutando de la vida en la calle, invadiendo las tiendas, los cines, siendo registrados por travellings horizontales para acabar con otros tipos de planos generales (los de la manifestación por ejemplo), rodados en la distancia, parapetando a sus testigos, y de una cualidad estáticamente terroríficos.

 

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La presencia de Luis Echevarría, antiguo secretario de gobernación y encargado de crear un comité de seguridad en los tristes sucesos de Octubre de 1968, no es anecdótica sino deliberada. El clima de Mayo del 68 salpicó a toda Latinoamérica de forma dispar, dependiendo de cada país y de cada realidad, pero compartiendo una misma característica: el cercenamiento con una contundente violencia descarnada contra una renovación generacional. El grito (Leobardo López Aretche, 1968) es la película seminal en ese sentido, ya no solamente para una cinematografía como la azteca, sino que alimentará a una monumental e imprescindible película como La batalla de chile (Patricio Guzmán, 1975-1979). Y también suena diegéticamente en el entramado de Roma donde explosionará en la secuencia de la Masacre del Corpus Christi. El momento vuelve a ser recogido por una panorámica de derecha a izquierda: unos jóvenes buscan a otro para matarlo. El primer plano de una pistola ya citado nos anuncia una revelación en Cleo, quizá quien esté con los asesinos sea alguien que conoce, en ese justo momento rompe aguas y tiene que marcharse a un hospital con la abuela y el chofer de la familia. La secuencia se alimenta del violento contexto político donde el presidente, repitiendo lo errores del pasado, volverá a crear nuevos batallones para mantener a resguardo “(su)seguridad”, los llamados Halcones. Esto lleva implícito un razonamiento, impertinentemente esclarecedor, de la situación de banalidad y descreimiento de la sociedad mexicana que denunciaba Cazals. Sólo hay que oír a los supervivientes de la masacre de Tlatelolco, repitiendo a día de hoy su asombro, al rememorar los tristes hechos y preguntarse cómo fue posible que su ejército marchase contra ellos. Esa inocencia, esa sensación de protección conformista en las fuerzas militares, me recordó a la misma de los jóvenes estudiantes observando Canoa. Quizás (y esto se puede extender a cualquier parte del mundo) sea un proceso inconsciente generado desde la falta de perspectiva educacional y promovido por una salvaje corrupción que ahoga a una mayoría conformista en una situación de miseria eterna, donde asumir la pasividad es un acto de fe servil. Esto estará reflejado en la odisea de Cleo por saber qué le ha pasado a su novio Fermín (Jorge Antonio Guerrero). La joven camina, y en algunos casos, salva los obstáculos de barro y los charcos de agua, caminando por calles fangosas rodeadas de chabolas (las “ciudades perdidas” que diría Buñuel de Los Olvidados, 1950) que se extiende hasta el infinito hasta llegar a un descampado.

 

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Aquí, la técnica de la panorámica vuelve a mutarse en travelling horizontal, siguiendo al personaje y al mismo tiempo retratando un mundo, una sociedad. Delante de Cleo pasa un niño disfrazado de astronauta con unas cajas, o al fondo del plano, como si la vida pasase “realmente” ante la protagonista, gente mirando un espectáculo circense de un hombre cohete. La carpa también se correrá ante Cleo y ante nosotros, cuando por fin encuentre a su novio. Fermín está entrenando en un descampado con un grupo de jóvenes y la protagonista decide pedirle alguna explicación de su desaparición, sobre todo sabiendo que está embarazada de él. Vemos planos generales de un grupo de jóvenes entrenando un arte marcial con palos. Alrededor de ellos se congregan la gente mirándolos y divirtiéndose con ellos. Conviene señalar la condición de espectáculo siendo disfrutado por el público a su alrededor.

 

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El dominio del grupo ejercido bajo su pasividad. Uno siendo controlado por unos siniestros personajes, vestidos con ropa militar o de calle y entre ellos, la figura de un ridículo entrenador, disfrazado como si fuese el mítico Santo, dándoles lecciones de concentración y haciéndoles repetir un bufo ejercicio, que ninguno de los allí congregados sabe hacerlo correctamente, salvo Cleo que lo copia a la perfección. La masa engatusada para hacer cualquier cosa, embelesada, sometida a la decisión de uno. De ahí a convertirlos en asesinos hay poco trecho, simplemente cambiándoles un palo por una pistola. Aquí también se reflejará muy bien el contexto social, haciéndonos partícipe de quien podría terminar en uno de esos batallones paramilitares. Los más desfavorecidos, aquellos que no tiene nada y pueblan la búsqueda de Cleo, y a los que se les puede prometer de todo. Pero hay otro apunte muy interesante. Uno de poderosa raigambre identificativa con el actante. Con esta secuencia hemos pasado de la caricatura a la violencia de los personajes, una transición lógica si atendemos al comportamiento que han ido teniendo en su relación. En un primer encuentro, en una habitación de hotel, Fermín la hace partícipe de una escenificación (repite los mismos movimientos con una vara de una bañera pero desnudo), no hay más que ver cómo Cleo le dedica una mirada de resignación por la futilidad del hecho y de cariño, arqueando su sonrisa hacia un lado, se está enamorando de él y después, en el descampado, antes de subir a un camión ya no de jóvenes sino de sicarios institucionalizados, Fermín la llegará a amenazar con matarla, a ella y a su bebéEl  rostro de Cleo se ha transformado pero no sólo el de ella, el de espectador también lo ha hecho. Hemos pasado de la sonrisa del primer momento a su congelación en el segundo.  Cosa curiosa, si creíamos que esto de la inocencia no nos podría salpicar, films como Roma, nos posiciona a todos ante ese candor y eleva a su protagonista a casi heroína mitológica cuando “salva de las aguas” a los niños que tiene a su cuidado, sabiendo que no sabe nadar.

No importa, una puede ser tontamente inocente (el desengaño amoroso), la pueden insultar (el padre le echa la culpa de las excreciones de un perro que no sale nunca de paseo) o llegar a ser ninguneada (cuando la ingresan para dar a luz, la abuela solamente sabe su nombre, no sabe nada más de ella) que ella lo soportará. Sus actos son de una inconsciencia terrible pero ejemplifican una honestidad inquebrantable que la posicionan en un lugar privilegiado, como símbolo (y sus actos son simbólicos al respecto, cuando suba una escalera, dirigiéndose a ese refugio que es la azotea donde ha tenido un momento de intimidad con el más peque de la casa, haciéndose la muerta con él mismo), como vínculo ya no solamente de una familia sino de una sociedad que ha estado ninguneando a las trabajadoras domésticas durante años, y donde los mexicanos han construido familias enteras.

 

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Proyectom05@hotmail.com (José Amador Pérez Andujar) Cine Sun, 16 Dec 2018 22:52:33 +0100
El Proscrito (Louise Cooper) http://www.mobile.scifiworld.es/la-biblioteca-incontable/el-proscrito-louise-cooper.html http://www.mobile.scifiworld.es/la-biblioteca-incontable/el-proscrito-louise-cooper.html El Proscrito (Louise Cooper)

Segunda parte de la trilogía "El Señor del Tiempo", que constituye la parte central de la historia, en todos los sentidos.

Cuando hablamos hace poco tiempo de “El Iniciado”, la primera parte de la brillante trilogía de la conocida escritora Louise Cooper (Gran Bretaña, 1952-2009), ya destacamos las buenas críticas que había recibido en su momento y el favor del que sigue gozando entre los lectores más entusiastas del género fantástico, y de ahí que sea más fácil de encontrar en el mercado que muchas otras de la misma autora debido a las sucesivas reediciones… y esta continuación que apareció allá por el mismo 1986 que su antecesora, con el título “The Outcast”, goza de idénticos favores editoriales en suelo patrio, ya que precisamente lo mismo que su antecesora, por estos lares se publicó primero de la mano de Timun Mas en tapa dura en 1988 (reeditándolo con distintas cubiertas y en tapa blanda primero en 1999 y en 2004 después), luego en Círculo de Lectores en 1991, y también formando parte de las colecciones “Grandes Autores de la Literatura Fantástica” en 1996 (volumen 6) y “Literatura Fantástica” de Planeta DeAgostini en 2006. Lo que se dice un logro difícil de igualar…
 
Pero es que sin duda alguna, lo merece. Cuerpo central de una historia que empieza en un volumen anterior y acabará (al menos supuestamente) en uno posterior, no hay que olvidar que viene de otra historia previa que la autora estiró hasta dividir en tres, y si bien esto no es censurable de ninguna de las maneras, no creo que haya nadie capaz de leerse el presente libro sin haber leído antes el anterior, porque se encontraría pero que muy perdido…
 
Aunque eso, en modo alguno le resta fuerza al que nos ocupa, ya que parte de la dificilísima misión de solucionar el apabullante final del anterior (que no pienso mencionar siquiera, porque estaría privando a los lectores de un placer enorme), recogiendo el guante donde había quedado y dándole una vuelta de tuerca para avanzar en una historia donde los personajes que ya conocíamos (el enigmático Tarod y su peculiar “situación”, y la heroica Cyllan que tanto nos había agradado) vuelven a estar ahí, y otros desconocidos ayudan a que la trama avance y se despliegue en un relato que más de uno ha calificado de “claustrofóbico” debido a la escasez de escenarios e incluso de personajes, pero que sin duda está magníficamente bien trazado desde su misterioso e imposible principio (insisto en la rotundidez del anterior final, que aquí se desenreda sin un solo reproche que hacerle a la escritora) a un final no tan rotundo como el anterior, pero sí lo suficientemente impactante como para que queden muchísimas ganas de leer el volumen restante de un tirón y sin respirar, y saber así adónde nos lleva esta lucha eterna entre el Orden y el Caos que aquí tiene un ritmo tan vertiginoso que ni siquiera podemos detenernos a respirar con tranquilidad…
 
-El gran misterio (resuelto): el Warp. Aquí sabemos, más o menos, qué es, de dónde procede, por qué existe, qué relación tiene con el protagonista, y qué importancia tiene en la historia… aunque no del todo, por supuesto.
 
-El gran personaje: sin duda alguna, sigue siendo el propio Tarod, cuyos misterios, lejos de resolverse, siguen creciendo.
 
-El (otro) gran personaje: la valiente y valerosa y válida Cyllan, a quien esperamos no tener que echar de menos.
 
-El gran momento: el principio. Por supuesto, partíamos de un final pero que muy interesante, así que la continuación era un reto… y ha sido más que superado.
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    Jhazael2001@hotmail.com (Házael González) La Biblioteca Incontable Sun, 16 Dec 2018 17:32:32 +0100
    Trieste Science+Fiction Festival 2018 http://www.mobile.scifiworld.es/eventos/trieste-science-fiction-festival-2018.html http://www.mobile.scifiworld.es/eventos/trieste-science-fiction-festival-2018.html Trieste Science+Fiction Festival 2018

    Al igual que en las ediciones anteriores, el Trieste Science Plus Fiction Festival (decano de los festivales consagrados al género fantástico, repítase cuantas veces fuera menester) se ha esforzado magníficamente; justo por eso, ha coronado sus admirables objetivos. Optimizando con sentido común e inteligencia, por descontado, el presupuesto, y gozando, a la vista está, de la respuesta del público local, que comprende todas las generaciones y valora en grado sumo la ímproba labor de un equipo presidido por el inoxidable, y ya veterano, Daniele Terzoli, director de la entidad cultural La Cappella Underground, en el seno de la cual el festival se gesta y organiza.

    En particular, esta nueva edición ha asentado el precioso, “bellissimo”, Teatro Rossetti cual eje, social y cinematográfico, del certamen; se trata de un teatro a la vieja usanza, pero perfectamente restaurado, donde uno se siente fuera del tiempo y del espacio actuales; o sea, en la Italia de antes, e incluso en los fastos del imperio austro-húngaro, del cual tanto guarda, de hecho, Trieste… No obstante, permanece como segunda sala el muy entrañable Teatro Miela, que acoge las sesiones retrospectivas y ciertas exposiciones, compartiendo con el antedicho teatro, y con el no menos entrañable Cinema Ariston, los sustanciosos “stands” de venta (publicaciones tanto sobre cine fantástico cuanto de narrativa del género). A nivel personal, para mí ha contado mucho reencontrar a Caroline Munro, con la cual entablé amistad en los años 80, en virtud de dos películas para las que gestioné su protagonismo femenino, de Paul Naschy la una y de Jesús Franco la otra, y a la que desde entonces veo de forma irregular, por lo común en festivales de aquí o allá, como es natural en la gente del sector. Tan dulce y diplomática como siempre, acudió para presentar el homenaje al cuadragésimo aniversario de Star Crash, en compañía del propio director, Luigi Cozzi, viejo amigo del festival, ya desde sus primeras ediciones, y me comentó que acababa de protagonizar una película de terror gótico junto con otras dos talluditas chicas Hammer, Martine Beswick y Veronica Carlson. ¡Qué ganas de verla! Formaba parte Star Crash, por cierto, de la sección de clásicos “Sci Fi Classix” (imprescindible, dado que la gente joven parece que no conoce, ni quiere conocer, el cine previo a su fecha de nacimiento), la cual comprendió películas tan importantes, cada una a su manera, y diversas entre sí, como Barbarella (Roger Vadim, 1968), Almas de metal (Michael Crichton, 1973), Stalker (Andrei Tarkovski, 1979) y Zeder (Pupi Avati, 1983).

    Ahora bien, como acontecimiento excepcional resaltó la comparecencia del mismísimo Douglas Trumbull, con vistas a un homenaje a su magnífica trayectoria, que comprendió una Master Class, la proyección de un documental a su respecto – Trumbull Land (Grégory Wallet, 2018) – y de su “opera prima” como director, Naves misteriosas (1972), así como de la insoslayable 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Esta visita, activa y no puramente simbólica, supuso el cenit del abultado número de actos culturales y actividades artísticas que, por sistema, en todas las ediciones enriquecen la programación propiamente dicha de cortos y largometrajes.

    Al respecto, y si de premios y respuesta crítico-popular se habla, este año el triunfo pertenece a Canadá. Puesto que el premio principal, llamado Asteroide, responsabilidad de un jurado compuesto por Richard K.Morgan, Annick Mahnert y Alexandre Poncet, ha recaído en Freaks (Zach Lipovsky y Adam Stein, 2018), thriller fantacientífico que refleja, con ciertos tintes políticos, el aterrador “crescendo” de la paranoia, personal y social, latente en nuestros tiempos; ganó también el premio RAI4, por cierto. Pero canadiense es igualmente otra película dirigida a cuatro manos, la admirable Prospect (Zeek Earl y Chris Caldwell, 2018), que aclimata muy bien la herencia del Western en su propuesta de fábula fantacientífica sobre la supervivencia, con una formidable interpretación de Sophie Thatcher. Significativamente, otro de los films mejor acogidos, y que también aunó dos premios (mención especial del jurado y Nocturno Nuovi Visioni), el británico Await Further Instructions (Johnny Kevorkian, 2018), versa también sobre la paranoia y la supervivencia, si bien en este caso la inspiración, asumidamente, remite al ya anciano David Cronenberg.

    Y no se aleja de estos temas otra de las mejores sorpresas del festival, el americano Jonathan (Bill Oliver, 2018), que gustó mucho en Tribeca y brinda un espléndido Ansel Elgort en un difícil papel doble. Por último yo destacaría asimismo Lajko. Gipsy in Space (Balasz Lengyel, 2018), una comedia político-sarcástica de producción húngara, que se sigue con positiva perplejidad.

    Por su parte, el Meliés d’Argent (en este caso el jurado estaba compuesto por Enrico Magrelli, Roy Menarini y Alessandro Mezzena Lona) recayó en una película que no pude ver, Man Divided (Max Kestner, 2018), una coproducción entre Dinamarca, Suecia y Finlandia. La representación española corrió a cargo de El año de la peste (Carlos Martín Ferrera, 2018), comedia fantacientífica en un registro de pasatiempo juvenil, y no faltaron, en sesiones especiales, alguno de los “blockbusters” del género de la temporada, que, como era de esperar, abarrotaron la sala; en concreto, el muy interesante First Man (Damien Chazelle, 2018), última realización hasta la fecha de un cineasta que, guste mucho o poco, rueda de maravilla y tiene personalidad, y el execrable y descerebrado Overlord (Julius Avery, 2018), ya estrenados por doquier.

    Proyecciones aparte, deben destacarse, amén del referido homenaje/master class, de Trumbull, la actividad “Frankenstein, che meraviglia”, destinada a familiarizar a los más jóvenes con el mito creado por la gran Mary Shelley, agasajando el segundo siglo de su creación, la exposición de Francesco Guarnaccia y el espectáculo “La zona”, variante libre del antedicho film Stalker, sin olvidar las fiestas nocturnas con recreaciones musicales de bandas sonoras del género, ni los encuentros organizados entre diversos profesionales de cara a establecer contactos que puedan cuajar en según qué realidades (festivales, ediciones, realización de coproducciones entre países europeos, etc). Ah, sin olvidar la belleza del cartel de esta edición, diseñado por Matteo De Longis, pues aporta un delicioso toque sexy en estos tristes tiempos, donde parece que el erotismo está tan satanizado como bajo cualquier dictadura de antaño.

    • Trieste
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      Eventos Thu, 13 Dec 2018 10:04:55 +0100
      Ralph Rompe Internet http://www.mobile.scifiworld.es/reviews/ralph-rompe-internet.html http://www.mobile.scifiworld.es/reviews/ralph-rompe-internet.html Ralph Rompe Internet

      Ralph 2.0

      Segunda parte que se adapta a las nuevas tecnologías internaúticas de forma verdaderamente inteligente. Como ya sucedía con la primera, nos volvemos a encontrar con una emocionante aventura para todas las edades que cumple sobradamente.

      Ralph y su compañera Vanellope tendrán que jugárselo todo viajando por las redes en busca de una pieza de repuesto que salve Sugar Rush, el videojuego de Vanellope. Y para complicar más las cosas, ambos dependen de los ciudadanos de Internet, los llamados ‘ciudanets’ para que les ayuden a desenvolverse en ese peligroso mundo. Entre ellos está un empresario de Internet llamado Yesss, que es el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web más de moda del momento.

      Sería realmente, difícil tarea decir cual de las dos es mejor, tal vez la primera juegue con ventaja por el “factor frescura” en ese microuniverso, pero claro está que ambas son igual de buenas.

      Ralph Rompe Internet es todo lo que deberían haber sido cintas como Pixels o Emoji La Película, por no hablar de Angry Birds.

      Como ya era de esperar, resulta cómico el componente crítico que desarrolla con elementos como los likes hoy en día, los influencers, los videos virales y demás trending topics que circulan a diario por la web. A su vez, trata de imponer la notable moraleja de la amistad, en los momentos más ñoños y al mismo tiempo, más obligados del largometraje.

      Durante un momento llega a saturar el número de referencias que puedes buscar en los pocos segundos que dura un plano una vez que la dupla de protagonistas llega a internet. Algo así como lo que sucedía con la genial Ready Player One, pero cambiando los personajes de videojuegos y alusiones a la cultura pop por todo tipo de menciones relacionadas con la mitología de internet de hoy en día donde lo que más destacaría serían los anuncios spam, la materialización de la deep web o el desarrollo a nivel visual de usuarios navegando, dando likes y siendo redireccionados de una web a otra. Como ya ocurría en Inside Out, consiguen visualizar estos conceptos con gran éxito. A su vez, junto a todo esto, la película mezcla todo lo relacionado con “la era web” con otro tipo de citas, la de los personajes ya conocidos que hacen acto de presencia. No tardará mucho en salir por internet algún listado con todos y cada uno de ellos, seguro, pero yo por el momento destaco la habitación en la que viven todas las princesas Disney y como son reflejadas en la cinta, justo como imaginaba, un grupo de pijas pedantes pero majas.

      En resumidas cuentas, cinta de animación de garantías que volverá emocionarte en la butaca. La todopoderosa unión entre Pixar y Disney vuelve a destacar en nuestras carteleras.

      • Ralph Rompe Internet
      • Rompe Ralph
      • Ralph Breaks the Internet
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        ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 12 Dec 2018 18:16:21 +0100
        Pesadillas 2 http://www.mobile.scifiworld.es/reviews/pesadillas-2.html http://www.mobile.scifiworld.es/reviews/pesadillas-2.html Pesadillas 2

        Noche de Halloween

        Con cierto retraso, llega a este medio la continuación de la película de 2015 basada en la exitosa serie de novelas juveniles con las que crecimos todos los niños de los noventa que teníamos buen gusto: Pesadillas.

        En esta ocasión Halloween cobra vida literalmente para poner en peligro a todo un pueblo. De alguna forma, la trama de la película es una de las fantasías de todo horror fanboy que se precie. Todas las criaturas que adornan casas y calles de un Halloween en un acomodado suburbio americano cobran vida y harán de las suyas bajo mandato de Slappy. Ya saben, el primo bueno de Chucky, el Monchito maléfico americano…

        Siendo lo que es, la película de Ari Sandel (no me atrevo a poner otra cinta de su filmografía) es divertida y hasta guarda un par de ases en la manga, como bien podrían ser las apariciones estelares de Ken Jeong o del mismo Jack Black, volviendo al rol de R.L. Stine con sobrepeso, aunque era muchísimo más protagonista en la primera entrega.

        Uno de los puntos más fuertes y donde más me temía un posible desastre es en los efectos especiales, más que conseguidos todos que consiguen darle al film el empaque que necesitaba. No me malinterpretéis, hay que seguir tomándosela a broma, solo que de esta manera no escuece. Por otro lado, otro de los mayores entretenimientos que ofrece es el ejercicio de identificar a todo el crisol de criaturas que van desfilando por pantalla y asociarlos a su manuscrito, tantos años después.

        Con todo, no deja de ser un “usar y tirar” en estado puro. Tal vez no os acordaréis pasados dos días ni de lo que iba, pero no deja mal sabor de boca.

        En resumidas cuentas, un cuento de horror pre-teen en forma de película, aunque parece más bien un piloto largo. Y no de la serie que adaptaba también los libros. Simpática, light y olvidable.

        • Goosebumps 2 Hauted Halloween
        • RL Stine
        • Goosebumps
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          ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 12 Dec 2018 17:45:44 +0100
          Sitges 2018 http://www.mobile.scifiworld.es/eventos/sitges-2018.html http://www.mobile.scifiworld.es/eventos/sitges-2018.html Sitges 2018

          Crónica de Ignacio López Vacas

          Con la llegada del fin de año comienzan a aparecer las ya célebres listas de muy variados contenidos. Las diez mejores películas del año, las diez peores, las cinco más esperadas, las seis mejores en las que sale Nicholas Cage o las ocho más taquilleras en las que no salga Alec Baldwin. Cualquier combinación que imagines tendrá su listado, cuidadosamente seleccionado. Yo seré mucho más práctico y para ello he redactado una crónica con todo lo que pude ver en Sitges, o bien que haya pasado por ese mágico lugar. Así he distribuido un buen número de cintas según apartados, véase: las más comerciales, las más indies, las que se estrenaron después en salas, las más gamberras, las que llegaron acto seguido a Netflix… Ah, y que nadie se asuste si no encuentra en el catálogo títulos tan necesarios como Mandy, Piercing, Climax, Under the Silver Lake, The Dark o la infame Diamantino, todas ya fueron reseñadas en su día durante el NIFFF (Neuchatel International Fantastic Film Festival).

          Como buen medio reaccionario que somos comenzaré por las cintas que ya han visto estreno comercial en nuestro país:

          Suspiria: El esperado remake venía con la etiqueta de ser una nueva revisión by Luca Guadagnino, lo que en esencia significaba en un principio una revisión pedante-intelectualoide del clásico de Argento. Evidentemente ni lo supera ni lo iguala, para nada, pero sirve como una nueva interpretación del argumento más que interesante. Eso sí, no da miedo, y no porque tenga algún problema de ritmo cuando más turbia se pone la cosa, o porque una de las brujas “final boss” se parezca a la “Niña de la Puebla” sino porque más que otra cosa funciona como un videoarte satánico de reivindicación femenina.

          Overlord: Cuando a 2018 te arriesgas a volverte a ver una película sobre la segunda guerra mundial más vale que sea o se parezca en exceso a Overlord. Divertidísimo y violento soplo de aire fresco al género bélico.

          Halloween: Otra de las más esperadas, que para servidor terminó siendo un fiasco de grandes proporciones. Imposible compararlas con la de Carpenter y la de Zombie, con las que comparte arco dramático y, claro, este nuevo inicio de la franquicia es un osito de peluche en comparación con sus antecesoras.

          Ghostland: Avalada por traer la firma de Pascal Laugier, director de Martyrs, Ghostland bien puede haber sido una de las mayores sorpresas del festival. Una angustiante y original producción con la que Laugier ha recuperado su estilo más personal semiperdido en su anterior film: The Tall Man.

          Ghost Stories: Aunque estrenada de forma limitada, sí que se ha podido ver en alguna sala patria. Una película old school, filmada de forma catedrática, pero que esconde un novedoso punto de vista en cuanto al desarrollo de los acontecimientos y la relación entre estos. Un Pulp Fiction del cine de terror gótico que vale para lucimiento personal de un gran Martin Freeman.

          La Casa con el Reloj en la Pared: El total cambio de registro de Eli Roth al cine fantástico familiar era uno de los elementos más exóticos que llegaba al festival. Por suerte Roth sale indemne de este experimento que será bien recibido tanto por pequeños como por mayores. Entretenimiento para toda la familia de tintes oscuros, pero no lo suficientes como para sacar a la película del ámbito familiar.

          Siguiendo la estela de películas que se pueden ver de forma legal en España tras el festival, vamos con un breve repaso a lo ya estrenado en Netflix y que tuvo su premiere en la localidad catalana.

          Apostle: La nueva propuesta de Gareth Evans nos sumerge en una perturbadora historia acerca de una secta que basa su ideología extrema en las raíces naturales. Un manejo del tempo soberbio y un desenlace cautivador hace de Apostle uno de los films más recomendables de la plataforma a día de hoy.

          The Night comes for us: Sólo para fans de las emociones fuertes y la acción sin límites. Violencia, hemoglobina y peleas a un alto nivel, tanto de filmación como de ritmo. Los golpes le dolerán hasta al espectador.

          Cam: Insólita producción que engancha desde su inicio. Una historia atípica que explora el interesante mundo de las webcamers y sus turbios asuntos utilizando ecos del fenómeno doppelgänger como conflicto. Magistral interpretación de la protagonista Madeline Brewer.

          May the devil take you: Y también disponible en vuestras pantallas caseras, la penúltima locura de Timo Tjahjanto. Una especie de Evil Dead a la indonesa divertida a rabiar y muy por encima de la media del actual terror puro y duro. Interesantes conceptos de hechizos costumbristas orientales.

          Vamos ahora a revisar un amplio grupo de producciones, tal vez de carácter más independiente muchas de ellas pero que bien podrían estrenarse bien en la gran o en la pequeña pantalla. Nunca es tarde.

          Aterrados: Ya la vi en Fantaspoa este mismo año y volví a morir de terror en Sitges. Demian Rugna ha construido un pequeño clásico de culto que se está poco a poco ganando una legión de seguidores a base de los escalofríos que causa. Hay esperanza, no todo está inventado. Además, la película se remakeará bajo la batuta del mismísimo Rugna en una producción que contará en la cabeza con el gran Guillermo del Toro.

          Possum: Protagonizada por Sean Harris, Possum ofrece una historia paranoica y enferma que podría haber funcionado muchísimo mejor con un montaje algo más dinámico y un ritmo que no se estancase a cada dos secuencias. Termina aburriendo, pero la atmósfera es de 10.

          The Devil’s Doorsway: Found footage del montón sobre unos investigadores que estudian la posibilidad del mito de las estatuas que lloran. Sangre en este caso, y en un convento con unas monjas bastantes poco amigables. No es mala, pero solo la recomendaría a fanáticos de la cámara en mano o a completistas.

          Elizabeth Harvest: Aquí sí que, escondida entre una montaña de programaciones, encontré una de las mejores películas de este Sitges’18. Una cinta de ciencia ficción que, pese a parecer insustancial en su génesis, esconde un tenebroso mensaje. Perfectamente dirigida e interpretada, tanto por Ciaran Hinds como por Abbey Lee Kershaw.

          What keeps you alive: Lo que muchos se han empeñado en llamar el “lesbian horror” tiene en esta película uno de sus mayores exponentes, cuando un viaje de enamoradas al campo se convierte en una dura prueba de supervivencia. Bien ejecutada y con una trama muy adictiva.

          Summer of ’84: Bajo la firma del director de TurboKid, una de las sensaciones en 2015, llega la enésima película del género “copy paste of IT/Stranger Things”. Amena y entretenida. Una especie de relato de R.L. Stine con un poco más de caña. El final me defraudó, pero no empaña el conjunto.

          La Nuit a devoré le monde: Cine de zombis sin zombis. Una más de esas. No ha cosechado malas críticas, pero a mí me dejó con esa desagradable sensación déjà vu de que ya la habías visto. Y tampoco te gustó la primera vez.

          Luciferina: Ya la traíamos vista de Fantaspoa, pero el largometraje de Gonzalo Calzada bien se merecía un pase en el festival de festivales. Una cinta argentina de terror satánico que según va avanzando se va convirtiendo en todo un festín de poseídos. Muy digna.

          Upgrade: Leigh Whannel, conocido por haber sido junto a James Wan uno de los creadores de las sagas Saw e Insidious dirige su segundo proyecto tras la tercera parte de Insidious. Su primera película fue irregular, pero poco se podía esperar de una franquicia que se debió de cerrar en la secuela. Con esta Upgrade Whannell demuestra todo lo que no le dejaron entonces y fabrica una sci-fi de categoría, donde una inteligencia artificial prácticamente posee al protagonista dotándole de unas habilidades que lo harán prácticamente invencible para así vengarse de los asesinos de su mujer.

          Awaith Further Instructions: Cierra esta sección una película pequeña y que, pese a su monotonía logra que nunca pierdas el interés por ella. En ocasiones incluso hitchcockiana, se mueve a ritmo de detective hasta su irregular final. Fresca pero falta de sustancia.

          Y cerraremos la crónica con un conjunto de producciones más macarras, más de maratón nocturna. Tal vez las que menos se toman en serio, pero las más disfrutables:

          Pyewackett: De nueva una cinta que, sin lucirse en exceso, se coloca un par de peldaños por encima de la media de otros productos similares. Un terror adolescente que con el paso de los minutos se va tornando oscuro e inquietante. Lástima que el final no acompañe, aun así, destacable.

          Boar: Chris Sun, el director de slasher Charlie’s Farm vuelve con todo el equipo con su nuevo proyecto con jabalí asesino como principal atracción. Hay muchas ganas en ella y se nota que Sun conoce el género a las mil maravillas, pero la película no termina de cuajar. Y puede, que gran culpa de ello, la tengas justamente las secuencias donde el animal no hace acto de presencia.

          Nekrotronic: Loquísimo híbrido entre Tron, Ghostbusters y Demons. Sí, sobre el papel, o la pantalla en este caso, tiene buena pinta, pero el resultado no es muy satisfactorio. Entendedme, es divertida y los FX no son un desastre, pero pasará finalmente sin pena ni gloria por tus retinas. Ni siquiera es destacable la participación de Mónica Bellucci, y eso ya es decir.

          The end…?: Película italiana de zombis con un cierto aire innovador. La típica de personaje queda atrapado en un habitáculo (ascensor en este caso) y tiene que defenderse de los muertos. No se hace larga para nada, y eso señores, ya es una calificación positiva en un film con estos ingredientes.

          St. Agatha: El señor Darren Lynn Bousman se ganó a pulso el respeto de todo el horror fandom con las continuaciones de Saw o Repo! The Genetic Opera. Un respeto que ha ido decayendo con los años tras algún que otro fiasco. Parecía llegaba recuperado con esta St. Agatha, pero la crítica la pulverizó. Un gran error el que tomara aquellas críticas al pie de la letra y no la diera una oportunidad. La nueva propuesta de Bousman tiene halo de TV-Movie sí, pero posee una mala baba como pocas y un argumento retorcido a la par que políticamente incorrecto, algo que es siempre de agradecer. Además, podréis ver en ella a Hannah Fierman, el ya clásico súcubo de V/H/S.

          He’s out there: No podía faltar un home invasión en el menú y He’s Out There cumple con lo esperado, siempre y cuando, lo esperado sea una película más de este cada vez más machacado subgénero, que no te aburra y te haga pasar un rato distraído. Los que busquen innovación, huyan.

          Dead Night: Con el atractivo de poder ver en ella a Barbara Crampton, Dead Night es una producción genérica con un esquema diferente. No sabes si tomarla en serio o en broma y la sensación final es que te han contado un chiste malo, pero te ríes porque el tipo te cae bien.

          Office Uprising: Si buscan sesión golfa en el diccionario de cine debería salir, entre otras, la portada de Office Uprising. Una descerebrada comedia gore light que mezcla a las mil maravillas el humor negro, los muertos vivientes y un montaje original. Bebe bastante de The Belko Experiment o Mayhem, pero es bastante menos ambiciosa que estas, lo cual la libera de muchas situaciones y consigue su propósito en casi cada una de ellas.

           

          • Sitges 2018
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            ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Sitges Mon, 10 Dec 2018 21:11:15 +0100
            Elantris (Brandon Sanderson) http://www.mobile.scifiworld.es/la-biblioteca-incontable/elantris-brandon-sanderson.html http://www.mobile.scifiworld.es/la-biblioteca-incontable/elantris-brandon-sanderson.html Elantris (Brandon Sanderson)

            El debut de uno de los autores de literatura fantástica más aclamados (con justicia) de los últimos tiempos.

            A estas alturas de la película, ni siquiera hace falta pronunciar nada más que su nombre para que la gente reconozca a Brandon Sanderson (Lincoln, Nebraska, Estados Unidos, 1975) como una de las voces más leídas, sobre todo en lo que se refiere a la literatura “de género” (otra vez esa condenada expresión). Tanto es así que ha llegado nada menos que a ser noticia en espacios informativos de primera línea en un lugar como este país nuestro, que tan poca atención presta a este tipo de autores y solo lo hace cuando sus ventas son tan estratosféricas que simplemente no se pueden dejar de lado.
             
            Pero sea como fuere, se lo ha ganado a pulso, porque tal y como sostienen sus fans, Brandon Sanderson escribe más rápido de lo que sus lectores puedan leerle… y en este caso, no es un tópico. Sin ningunas ganas de encasillarse en ningún género ni en ningún tópico, sea el que sea, este autor se ha dedicado a planificar nada menos que un universo (el Cosmere) en el que a la manera de Ursula K. LeGuin ha creado y explorado planetas, galaxias, civilizaciones, sociedades, procesos, nacimientos y muertes… y ahí sigue, enriqueciéndolo una y otra vez con mil bifurcaciones que le van llevando (a él y a quienes le leen) hacia insospechados lugares.
             
            Y todo eso comenzó aquí, hace poco más de una década. Porque si bien es cierto que “Elantris” se editó allá por 2006 (y al año siguiente en Círculo de Lectores), es mucho más interesante hacerse con la edición del décimo aniversario, publicada en 2016 de nuevo por Ediciones B, y en cuya portada ya se advierte que es la edición definitiva del autor. Y más que haber hecho cambios significativos en el texto, lo que Sanderson nos ofrece aquí son unos cuantos (y jugosos) extras que incluyen capítulos inéditos, explicaciones acerca de los aones (hay que leerse la novela para saber lo que son), prólogos que ayudan a comprender el génesis y desarrollo de la novela, y en definitiva, asistir sucintamente al proceso de cómo un trabajo de taller literario se va enriqueciendo por la paciencia y perseverancia hasta convertirse en una novela con todas las de la ley, con una estructura sólida y ágil y unos personajes que atrapan desde el principio, y todo eso (por si lo anterior fuese poco) con un enfoque lo suficientemente personal como para resultar pero que muy atractivo. Baste decir, a modo de minúscula anécdota, que el autor es mormón, y por ello es capaz de usar la religión en su relato de una forma muy eficaz y con un planteamiento de lo más interesante… sin caer además en dogmatismos fáciles ni en prédicas absurdas, lo cual es muy de agradecer.
             
            En definitiva, que si alguien se ve apabullado por la cantidad de trilogías y referencias y volúmenes que conforman el grueso de la obra de este autor, y no tiene muy claro por dónde penetrar en ella, “Elantris” es quizás la más limpia y precisa de las recomendaciones, porque es una lectura que no dejará indiferente, y que resulta tan placentera que sin duda uno se queda con ganas de más. Y como hemos dicho, no hay que preocuparse por eso, porque a Sanderson aún le queda cuerda (y letra) para rato.
             
            -Un lugar: Elantris, con todo lo que ello conlleva. Cuántas cosas nos cuentan de ella, cuán pocas sabemos aún… Ojalá sepamos más dentro de poco.
            -Un personaje: sin duda, la princesa Sarene. He ahí un modelo de feminidad bien entendida.
            -Un secundario: la novela no sería la misma sin el dula Galladon. ¿Kolo?
            -Un deseo: volver a Elantris alguna vez.
            • Elantris
            • Brandon Sanderson
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              Jhazael2001@hotmail.com (Házael González) La Biblioteca Incontable Sun, 09 Dec 2018 15:09:33 +0100
              Cadáver http://www.mobile.scifiworld.es/reviews/cadaver.html http://www.mobile.scifiworld.es/reviews/cadaver.html Cadáver

              No estaba muerta, estaba de parranda

              La última cinta de terror estrenada en salas (¿qué es eso?, se preguntarán muchos) en nuestro país viene avalada por el sobretítulo “del guionista de Boogeyman 2 y Boogeyman 3”. En realidad, no, no viene avalada por esa incendiaria frase, pero es real, lo que explica el camuflado hedor a estantería de videoclub en la que rebuscar un domingo lluvioso que desprende el film. Este guionista, un tal Brian Sieve, es un jefazo. No hace falta más que chequear su próximo proyecto, una película cuyo título: The Exorcism at Lincoln High, no hace sino confirmar que el escritor está cada vez más especializado en el subgénero de las posesiones y exorcismos varios.

              Y así comienza esta The Possession of Hannah Grace, con un exorcismo random que se le está efectuando a una joven poseída (Kirby Johnson) bastante random también. La cosa se descontrola hasta un punto en el que se cobra la vida un sacerdote y la misma joven. Meses después Megan (Shay Mitchell) trabaja en la morgue hasta la cual llega el cuerpo. Ahí comenzará la verdadera fiesta.

              La película es bastante genérica, aunque a su vez efectiva y correcta, salvo algún que otro error de montaje. Tras el prólogo y unos títulos de crédito tardíos inicia de forma bastante interesante, pero claro, los ecos a La Autopsia de Jane Doe son irremediables. Cuando comienza la acción y Hannah Grace, o en su defecto el ente que vive en ella, del que nunca por cierto llegamos a conocer nombre ni propósitos, comienza a hacer de la suyas por el depósito de cadáveres, la cinta se transforma muy sutilmente en un slasher sobrenatural sin sangre (ya saben, PG13) con todo lo que ello conlleva. Incluso muchos ingredientes ayudan a ello, a saber: pasado traumático de la protagonista, búsqueda en internet de los eventos relacionado con la poseída para más datos…

              Por otro lado, el guión resulta simplón en exceso. Si dejas pasar situaciones en las que los charcos son de gran tamaño y entiendes que sin ciertas licencias argumentales no habría película estás salvado. De lo contrario, si no aceptas pulpo como animal de compañía, te sangrarán los ojos…

              El cine de terror tiene sus códigos y dentro de su línea Cadáver es harta común, lo que no quita que sea disfrutable y una distracción digna de darla una oportunidad. Lo que ocurre que al género de terror se le castiga más. Otro film del mismo grado de habitualidad en otro género, por ejemplo, en un drama social con politoxicómanos o una histórica, preferiblemente de la segunda guerra mundial, serían muchísimo mejor recibidas en su mayoría tanto por la audiencia generalista como por la crítica especializada. Esto es, a mi entender, no porque el terror se repita más que cualquier otro género, todo está inventado ya en todas las franjas cinematográficas, sino porque a día de hoy cualquiera puede autoproclamarse experto en “algo” y para ello el cine de horror ha sido la gran víctima a juzgar.

              En resumidas cuentas, una de las películas con las que Sony cubre expediente. Pros y contras a rabiar, pero la sensación final es que es divertida y endiabladamente entretenida (nunca mejor dicho).

              • The possession of Hannah Grace
              • Shay Mitchell
              • Cadaver
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                ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 05 Dec 2018 18:21:07 +0100
                Tres Caras http://www.mobile.scifiworld.es/cine/3-caras.html http://www.mobile.scifiworld.es/cine/3-caras.html Tres Caras

                El devorador de historias.

                “Siempre he estado fascinado por la idea de que tiene que haber un camino correcto para contar una historia o un modo de hacer una película. ¡Es tan estúpido! Es tan difícil creer que la gente realmente piense que si tienes una adecuada luz o usas una cámara portátil y no mueves nada fuera ni dentro del marco fílmico, la verdad emergerá, casi de una manera epistemológica. No tiene ningún sentido. Contar una historia, hacer un film, es un propósito, una búsqueda, investigas, miras, piensas, estudias, con la esperanza de que aprenderás algo, pero pensar que la verdad está conectada con el estilo…”.

                                                                                       Errol Morris en Gates of Heaven (USA, 1978).

                En el anterior “juego al escondite” que se tiene Jafar Panahi con el gobierno iraní, Taxi (IRAN, 2015), que sería su tercer intento,  una niña le lee la cartilla cinematográfica al propio director para hacer un film distribuible en Irán. Ella coge una cámara de fotos digitales y Panahi  la da un consejo: “o filmas o lees. Elige siempre una opción.” Y ella opta. La niña se pone a leer las diferentes reglas, casi todas prohibiciones del éxito cinematográfico en su país. También el director iraní escoge. En vez de mostrar un Irán esquemáticamente moribundo, claustrofóbicamente delimitado por las puertas y la carrocería de un coche, lo expande compartiendo a través de sus gentes, un mundo rico, un país vivo, un punto de vista, una mirada, en definitiva, construida sobre la cotidianidad y no sobre la apariencia. Bien, el director continúa seleccionando y aunque seguimos montados en un coche, esta vez no será una farsa de un taxi y además, no siempre estaremos en el interior del mismo, de hecho, la historia sufrirá una mutación geográfica: el escenario urbano permutará en uno rural. Y si de vehículos hablamos, el concepto de trayecto es lógico en la estructura física y narrativa de 3 Caras (IRAN, 2018). Un camino que roza, más que nunca, el lado “kiarostamico” en su vertiente “trilogía de Koker”, adentrándonos en la película más deudora de una etiqueta;  aquella donde mejor se puede ver la construcción de la diégesis basada en el género cinematográfico, siempre teniendo en cuenta el carácter elusivo, metafórico, de sus propuestas narrativas.

                                     3 Caras. 13

                Tras recibir un misterioso video de una joven, Marziyeh Rezaei, donde comete un aparente sacrilegio, esto es, un suicidio, una actriz, Behnaz Jafari,  acompañada por Jafar Panahi, intentaran saber la veracidad del mismo y saber qué ha pasado con su protagonista. Las cortinas se levantan, nos encontramos ante una pesquisa en un contexto de thriller, donde los actantes pulularán a modo de roadmovie por una zona de Irán frontera con Turquía. Es bueno saber dónde nos encontramos y también hacia dónde nos dirigimos, por tanto la localización del contexto narrativo del cual beberá el texto cinematográfico es importante, e igualmente, el saber hacerlo también, presentando infinidad de elecciones. Desde las más típicas, formalmente, el plano general, hasta las más atípicas, una conversación: hay un momento en el que un personaje le espeta al director que hable turco y éste le responde que no sabe muy bien, a lo que su interlocutor responde que una lengua materna nunca se olvida. Es cierto, algunas veces el director iraní hará de intérprete de su acompañante. La lengua (persa/turca) como unificadora cultural de dos países musulmanes opuestos y arraigo indisociable del hombre.

                                     3Faces. 7

                El camino se desarrolla mediante una serie de mojones narrativos en busca de una respuesta, alimentada por un sentimiento de culpa de la actriz, que de alguna manera empuja la primera parte de la trama. Al principio he descrito el video como enigmático. La joven que quiere ser actriz no aguanta más y decide quitarse la vida. Lo hace en un ambiente cavernoso, sus pasos lentos y cuidados nos hablan de la construcción de una escena característica del género de terror. La cámara en mano ayuda a crear un agobio tétrico. A medida que caminamos con ella, vemos la superficie rocosa sobre su cabeza y oímos otra acuosa, sobre el ligero chapoteo de sus pies. ¿Qué es el cine de terror sino una edificación de su ambiente? Mientras la actriz con Panahi mira el video, y de  manera lógica lo volvemos a oír fuera de campo visual, sobre su rostro caen lágrimas de culpa. Su rostro es desasosegantemente dramático. Vemos cómo reacciona al visionado, nos encontramos ante el melodrama, aquel que se nutre de una cierta realidad cinéfila: un rostro, un sentimiento, una decisión. Formalmente nos regala un giro de trescientos sesenta grados sobre el eje de la cámara en el interior del coche para constatarlo. El personaje anda, desorientada, en círculos siendo atacada por ese sentimiento de culpa mientras el director de pie impertérrito, habla a su madre de que no está haciendo otra película. El humor sutil, filtrado débilmente, es otra constante del director iraní y aquí se contrapone a la emoción que está sufriendo su compañera. Frente al rostro contenido del propio Panahi, el de la actriz es uno febril. Dos puntos de vista diferentes (otra característica del (sub)género, en este caso el de las buddymovies) intentado solucionar su particular caso. Y ¿con qué propósito? Ya lo dijo el director en el primer escondite, Esto no es una película (IRAN, 2011),: “si no podemos contar una película entonces, no podemos hacerla.

                                     3Caras. 9

                Y no hay duda que en cada desafío narrativo, Jafar Panahi quiere relatar una historia y lo apasionante del hecho es la consciencia de su propia estructura. Uno tiene la “sensación” de que el director  no sabe cómo contarla al principio, y que a medida que se van desarrollando los sucesos, al mismo tiempo, se va construyendo la ficción retroalimentándose del propio proceso creativo. Pero hemos hablado de “sensación”. Panahi es un gran prestigiador y sabe muy bien cómo realizar su truco. Te puede presentar, por ejemplo, en medio de la historia un pueblo que espera a que alguien los ayude con sus problemas circunstanciales, y que después se confronten con la frustración, comprobando que los protagonistas no están para ese propósito, sino para saber dónde está una niña díscola, según algunos. El alcalde resignado vocifera a los suyos que tendrán que arreglárselas ellos solos, como siempre. Pareciera una comunidad conformista y dependiente del otro, en este caso, de una administración que nunca está y, como consecuencia de esa ausencia, la necesidad de crear unas normas ancladas en el pasado. Las costumbres pesan como una losa aunque haya personajes que las estén desafiando, en nuestro caso, las mujeres, como la anciana que duerme en su propia tumba pero sin losa, a cielo abierto. Parece feliz, esperando su final, eso sí, lo hace resguardada con una lámpara de queroseno para espantar las picaduras de las serpientes durante la noche.

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                El reducto de la actriz madura, Maedeh Erteghaei,  tercera cara de este triángulo actoral femenino, es un oasis dentro de una sociedad iraní esclavizada de su pretérito (¿qué sociedad no lo está?) pero que mira al futuro con cierto optimismo, uno limitado por las cuatro paredes de la pequeña casa. Es un lugar fascinante, que crea envidia narrativa para el hombre, para Panahi. Vemos como se queda en el coche sin poder acceder al lugar. Vemos su rostro, el tiempo pasa, el foco de una farola golpea las gafas del director, creando excitación por saber qué pasa, está deseando contarlo. No deja de mirar y solamente, igual que el espectador, atisbamos a través de las cortinas unos gestos, unos brazos alzados, un movimiento de cuerpos, ¿están bailando? ¿Están celebrando algo? El director se transforma en testigo, mirando sin poder hacer nada, sin poder ejercer un control absoluto de la situación, solamente potenciando su imaginación. Para un devorador de historias como él no es fácil, aunque estemos acostumbrados a momentos pregnantes como éste, más por lo que insinúa que por lo que enseña: un acto de creatividad enmarcado en un ejercicio de libertad, una mirada política camuflada.

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                Este proceso de tirar del hilo narrativo e ir constatando una serie de historias subterráneas (la del prepucio, la del claxon o la del semental), a medida que va sucediendo la que se encuentra en la superficie, nos hace partícipe de esta gula por narrar del creador iraní concluyendo, un tanto humanísticamente, que su sociedad puede estar cambiando, o al menos y curiosamente, una parte de la misma; la más ancestral, la más olvidada, aquella que colinda con otra forma de ver las cosas, de cómo construirlas. Lo que sucede en la secuencia de la casa de la joven desaparecida es muy sintomático. Primero porque no sólo enmarca la situación en ese justo momento, volveremos a ella en otro momento, abocetando esa sensación de lo que hablábamos antes, como de work in progress del film, sino que también desde el plano narrativo, asistimos a un cambio que enlazará directamente con el final de la historia, uno de connotaciones culturales y sociales. El fondo y la forma se dan la mano constantemente en el cine de Panahi.

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                Lo primero que aparecerá, o más bien emergerá, es una mano y después un cuerpo tensionado, un volcán en erupción. El hermano iracundo de la joven desaparecida se presenta ante los protagonistas. Sujetado por la madre, la sensación de agresión es constante, el peligro acecha en toda la secuencia. Es la representación de las tripas; el odio atávico siendo frenado por un cuerpo frágil de una anciana, zarandeado pero persistente en su propósito: frenar a su “Goliath” armada con una valentía inquebrantable, de un amor, y por tanto, de una comprensión de madre. El tiempo pasará y después el padre retornará a esa casa. Durante su ausencia pareciese que el hijo hubiese hecho un golpe de estado en el hogar y al regresar el rey, y contra todo pronóstico, lo expulsará no solamente de la casa sino lo sacará de la historia. No existe mayor castigo para un actante que no saber lo que está sucediendo a su alrededor.  No obstante las cosas no son tan fáciles y menos los cambios. El personaje del hijo esperará pacientemente con una piedra a que Panahi se vaya del coche para después volver a explotar. Quizás las cosas estén cambiando pero muy lentamente, a otro tipo de ritmo, a uno que no estamos acostumbrados por estos lares y que desembocará en ese plano fijo final. Optimista y descorazonador al mismo tiempo. Volvamos a la historia y su herramienta fundamental, la interpretación. Misteriosamente formal con ese plano del impacto en la luna del coche, vemos como dos mujeres van caminando hacia un presumible punto de fuga, al final del camino. El director se queda en su coche esperando a que pase otro por ese camino de único sentido, generador de un cómico código morse. Las grietas del golpe de la piedra están distribuidas caóticamente por la luna del vehículo, nuestra pantalla esporádica. Vamos viendo a las mujeres alejarse hasta que llegan a desaparecer justamente debajo de una de las grietas sobre el cristal. Las mujeres caminan solas por ese camino milenario, sobre la sombra de una ramificación violenta. Miremos las cosas bellas con cuidado. Puede que algo está cambiando pero es casi imperceptible. Equipémonos con la paciencia, que es la madre de todas las historias, o por lo menos, de las buenas.

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                • Tres Caras
                • Jafar Panahi
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                  Proyectom05@hotmail.com (José Amador Pérez Andujar) Cine Tue, 13 Nov 2018 12:08:24 +0100
                  Stargate, o de distancias interestelares http://www.mobile.scifiworld.es/cine/stargate-o-de-distancias-interestelares.html http://www.mobile.scifiworld.es/cine/stargate-o-de-distancias-interestelares.html Stargate, o de distancias interestelares

                  Las distancias en el espacio son enormes e inabarcables.

                  Esta película fue la que adentró a su director Roland Emerich en los blockbusters. Con unos adecuados y justos efectos especiales (los inicios del morphing) estamos ante una película entretenida; aunque decae un poco en la parte de la problemática del lenguaje en el planeta Abydos.

                  En esta película, como en sus derivados, utilizan unas puertas estelares para viajar entre planetas distantes. Estas puertas son generadoras de agujeros de gusano que permiten bordear la problemática del límite de la velocidad de la luz.

                   

                   

                  La Vía lactea


                  Nuestra galaxia es grande, enorme. Posee una forma en espiral compuesta de ocho brazos y donde la Tierra se sitúa a mitad de camino del centro galáctico en el llamado brazo de Orión; parte del brazo principal Sagitario. La galaxia posee un diámetro de 150.000 años-luz y un grosor medio de 1.000 años-luz, calculándose un número entre 100 y 400 mil millones de estrellas.

                  Aunque en las representaciones de la Vía lactea parezca una aglomeración de estrellas, la realidad es que la densidad media es de tan solo 7·10-9 g/cm3 ó 0’0028 masa de Sol por cada año-luz. El resto es vacío interestelar.

                   

                   

                  El sistema solar


                  Estos números también se dan en el sistema solar y es que las distancias astronómicas son enormes. El planeta más alejado del Sol es Neptuno y se halla a 4.504.300.000 Km de él. El más cercano es Mercurio con 57.910.000 Km de distancia.

                  Para hacernos una idea de tamaños y distancias lo mejor es relativizarlo. Siendo 1000 millones de veces menor, tendríamos un Sol del tamaño de una pelota de goma de gimnasia. La Tierra tendría el tamaño de una canica y estaría colocada a 150 metros del Sol. El más lejano, Neptuno, sería una bola de billar colocada a 4’5 Km. El más cercano, Mercurio, sería 1/3 dela canica y estaría a unos 70 metros.

                  Son tan bastas las distancias en el Universo que la estrella más cercana a nosotros está a unos 4’37 años-luz. La galaxia más cercana es la llamada Can Mayor a unos 25.000 años-luz de nuestro Sistema Solar. Esta se trata de una galaxia difusa que fue engullida por la nuestra y forma parte de ella. La galaxia independiente más cercana es la de Andrómeda a 2.000.000 años-luz, la cual se acerca a 300 Km/s, mas que colisión se producirá una unión de ambas galaxias produciendo una galaxia aún mayor.

                   

                   

                  Los antiguos


                  Parece que la construcción de estas puertas es la solución más inteligente para poder viajar entre planetas. Las puertas de la Via Láctea poseen 38 símbolos, por lo que hay 1.987.690.320 de posibles destinos al marcar 7 símbolos.

                  Parecen muchas, pero el número de estrellas en la galaxia, como se ha visto antes, son de 400.000.000.000. Así el número de posibles planetas que orbiten esas estrellas serán muy superiores a los de posibles destinos seleccionables. Ni los ancianos pueden llegar a todos lados.

                  • stargate
                  • Roland Emmerich
                  • Kurt Russell
                  • Ciencia vs Ficción
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                    cardescu@gmail.com (Cristian Cárdenas) Cine Sun, 11 Nov 2018 21:02:34 +0100